Una rosa injertada es una planta compuesta por dos partes genéticamente distintas que se unen para formar un rosal mucho más fuerte y productivo. El sistema consiste en fusionar las raíces y la base de una variedad silvestre o muy resistente (llamada patrón o portainjerto) con las ramas, hojas y flores de otra variedad ornamental selecta (llamada variedad o injerto)
Cuidados Básicos
Luz solar: Ubica el rosal en un lugar donde reciba al menos de 6 a 8 horas de sol directo al día para asegurar una buena floración.
Riego: Riega de forma constante y profunda a nivel de la tierra, permitiendo que el suelo se mantenga húmedo pero sin encharcarse.
Suelo y abonado: Utiliza tierra rica en materia orgánica con excelente drenaje y añade mantillo o compost alrededor de la base para retener la humedad.